La persiana está abajo en este cuarto, versos que dicen todo y dicen nada. Pensamientos que ya empapan mi almohada, Aute de fondo susurrando “je’m feur l’amour avec toi”…



No consigo concentarme y me digo: “No seas tonta que aquí no se está tan mal”, pero la vida me demuestra lo contrario.. Día a día voy matando la esperanza de escapar…

Sólo espero esa sonrisa tribulada y aunque mientas me regales ese instante donde dices tan seguro que todo irá mejor. Esa voz que me repite cada día: “No estés triste y descansa, vida mía. Y verás como mañana te encontrarás mejor…”.

He intentado levantar esa persiana Escribir mil ididoteces que hagan gracia y secar mi al mohada a carcajadas y otra música de fondo que no me arranque la emoción…

Y con todo he conseguido más bien poco. Tras el cristal todo estaba nublado La almoahada casi muere en un naufragio cuando oigo a Silvio susurrando: “Mi unicornio azul, ayer se me perdió…”.

Sólo espero que consigas darte cuenta y aunque sea difícil al final comprendas que aunque ponga voluntad no habrá nada en el mundo que me haga olvidar que no estás cerca, que me enseñe a vivir sin repetirme:
“Cuánto te hecho de menos…”.

Mi habitación. Vega.