La amatxo de Legaire y yo planeamos la sesión de fotos un par de semanas antes de la sesión intercambiando opiniones y dando forma a las ideas que se nos ocurrían para que todo fuese como lo habíamos previsto. Aún así nuestros planes se quedaron en el aire cuando la risueña y atenta Legaire no hacía más que regalarnos lágrimas… nos costó tranquilizarla, pero al final este es un pequeño adelanto del reportaje que le hicimos: