Era una calurosa tarde de Agosto cuando conocí a la preciosa familia de Ione. Antes de que llegaran, estuve observando el lugar para elegir el mejor sitio en el que hacer la sesión puesto que nuestra idea era hacer el reportaje con una bonita luz del atardecer. Pero, como es habitual por esta zona, el sol se escondió en un abrir y cerrar de ojos detrás de esas nubes tan familiares para nosotros. Así pues, ¡a cambiar el chip! pensé.
Jugamos con el balón, comimos gusanitos, hicimos pompas de jabón,… y todo eso sin perder la sonrisa en ningún momento. La verdad es que es una familia encantadora, con tres preciosidades que con pequeños gestos transmiten sus diferentes caracteres y les hacen especiales y únicos.
Espero que esa tarde de verano, lejos de la rutina y el trabajo lo disfrutarais tanto como yo.
Besarkada bat,