Inar ya tiene casi siete meses. Como su nombre bien le describe es un niño lleno de vida que desprende rayos de luz en cuanto empiezas a establecer conexión con el. Como con solo su mirada expresa muchísimo he decidido hacer una entrada especial en la que no se le vea más de medio cuerpo, a ver si lográis contener esa expresión de ¡ay, que monada!.