Los niños, especialmente los bebés, varían tanto en sus habilidades, capacidad de atención, y expresiones a medida que se hacen mayores, por lo que es un reto para fotografiarlos. He aquí algunos consejos para obtener las mejores fotos de sus hijos a cualquier edad.

Los recién nacidos
Si queréis tener fotografías de estudio de vuestro bebé recomendamos tomar fotos durante los primeros 15 días de su pequeña vida. No hacen mucho, además de dormir, pero ¿hay algo más bonito en el mundo que un bebé durmiendo? Estas imágenes transmiten suavidad y ternura.
Lo peor de esta etapa es que las sesiones puedes durar más de dos horas, pues que hay que dar cabida a las necesidades del bebé, como alimentar, cambiar pañales y asegurarse de que el nene esté completamente dormido.

6-8 meses
Esta es la era mágica por dos razones: pueden sentarse por sí mismos, sus rostros son más expresivos y por fin han comenzado a desarrollar una personalidad.
Sinceramente, esta es la edad que recomiendo a todos aquellos que quieran una fotos bonitas de su niño. Además, todavía no pueden huir de mí y nos pueden regalar todo tipo de expresiones.

Edad de gatear/caminar
Aquí van! No hay vuelta atrás. Los niños aguantan menos tiempo sentado y les encanta jugar al aire libre, en el parque, en la playa o en algún otro lugar en el que se sientan libres y no se sientan agobiados en las cuatro paredes del estudio. Es la mejor era para fotografiarles en su entorno más cómodo, al igual que a los 2 años de edad.

A partir de los tres 3 años
A esta edad a los niños les encanta jugar, correr, esconderse,… es una etapa muy bonita para salir a  fuera y divertirse con ellos, ¡incluso con mal tiempo!  ¡Sí! No os preocupéis si hace un poco de xirimiri, o este muy nublado porque las fotos en que los niños salgan saltando en los charcos suelen ser geniales! Así no se aburrirán siempre en el mismo sitio, y podrán hacer cosas que normalmente los padres les prohíben. Pero, si por el contrario preferís tener una fotos de estudio, ¡genial!