Conocía a Aitor ya desde hace unos meses atrás, cuándo vino con sus hermanitos a una sesión de estudio, por lo que no nos costó mucho retomar “nuestra amistad”. Aitor siempre me ha recordado al mar en calma, por su ternura y tranquilidad al hablar y expresarse…
Es el primer chico que os presento en el blog, pero no el único, a ver si pronto os enseño alguno más: